La más variada fauna, entre pensamiento, imagen, poesía y erotismo: ¡todo!, en definitiva.

18.9.11

TRAZAS 14


Son los violinesQue no entran en escena

Son los soles solitarios
Los ojos de dios

Un solo deseo
Que hace mella
En los hombros de la maravilla

Piel, pista de las yemas
De papilas enloquecidas
Del ardor

Señuelos como cuadros decantados
Como osamentas vestidas

Recuerdos de una conferencia
Donde llover está desfigurado

Hablan los sueños
Atados a una interpretación
Morir de pie

El desencanto
Hace melodía
En tu boca precavidamente roja

El diablo no respeta
Aberturas
Imagina deslices

Yo duermo arrollado
Cruzado
Y brindado

Las llagas de la escena
Sin violines
Sin miradas

Son rápidos como la obviedad
Son lucidos
Y desencajados

Frágiles famas
Incendian las pasarelas
Tu belleza mata

Tu belleza muere
Muere en mí
Adormecido y esbelto

Flaco como una guirnalda
Atornillado al color

Los francos batientes
Del alma
Que no descansa en un tango

Llueve.

Llueve desprolijamente
Con ritmo nostálgico
La música calla

Versos entreverados
Adeudados al poeta
Somnoliento y furtivo

Endemoniado mojón
Un espacio es nada
Como el mundo

Somos apenas una nube
Que descansa
Sobre otra nube

Que se vacía.

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9.2.08

TRAZAS 14

Son los violines
Que no entran en escena

Son los soles solitarios
Los ojos de dios

Un solo deseo
Que hace mella
En los hombros de la maravilla

Piel, pista de las yemas
De papilas enloquecidas
Del ardor

Señuelos como cuadros decantados
Como osamentas vestidas

Recuerdos de una conferencia
Donde llover está desfigurado

Hablan los sueños
Atados a una interpretación
Morir de pie

El desencanto
Hace melodía
En tu boca precavidamente roja

El diablo no respeta
Aberturas
Imagina deslices

Yo duermo arrollado
Cruzado
Y brindado

Las llagas de la escena
Sin violines
Sin miradas

Son rápidos como la obviedad
Son lucidos
Y desencajados

Frágiles famas
Incendian las pasarelas
Tu belleza mata

Tu belleza muere
Muere en mí
Adormecido y esbelto

Flaco como una guirnalda
Atornillado al color

Los francos batientes
Del alma
Que no descansa en un tango

Llueve.

Llueve desprolijamente
Con ritmo nostálgico
La música calla

Versos entreverados
Adeudados al poeta
Somnoliento y furtivo

Endemoniado mojón
Un espacio es nada
Como el mundo

Somos apenas una nube
Que descansa
Sobre otra nube

Que se vacía.
.

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7.11.07

TRAZAS 13

Qué difícil amague
en la ropa de otro
al que nada le atañe

Casi meditabundo
de graffitis ahorrados
la pared blanca tienta como la hoja

Pero por los poros
de noche urbana
anda y desanda hastíos

Con puñales en los ojos
abro la espesura del río verde

El sillón se desploma
bajo la turbia mirada
los vahos desalientan

Como perros
muerden el aire diáfano
los colibríes

Nadie cuenta nada
nadie amaga
derrumbar todo, de una buena vez

Las bicicletas
suman una estampa
al dibujo caprichoso del camino

La boca como catarata
te espera en la sombra del monte
mi boca

Pero cada poro
escalda un ahorro de pasión

No pasaré por ese ojo de aguja
no pasaré sin antes demorarme
en los deslices de tu falda

La grieta en el cielo
es un rastro, una huella
los días mueren de a pedazos.

No intentaré atraerte
a este cadalso de palabras
ellas solas escapan.

Navegar por el río inflamado
con los ojos cerrados
y los brazos abiertos

La tempestad me deja en la orilla
los sueños abren un juego diabólico
ya no estás.

No hay tango que silbar
ni milonga que bailar
el silencio es como la siesta

No hay tango que silbar
no hay eco donde volcarse
de un manotazo borramos la estirpe

Menos mal que los desahogos
terminan con la mañana
con la lentitud de la mañana

Por repetir una imagen
el espejo se quebró
mil realidades fragmentadas

Es cierto que los perros
no se parecen a los colibríes
menos cuando muerden

A orillas de la ruta
los párpados descansan
el disturbio del mundo tal cual es.

Es cierto que no se repiten
los abrazos los besos los amores
Quizá sea cierto.

La pelusa del damasco
se lleva en el tacto
toda la vida

La esfinge
ya no pregunta.

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TRAZAS 13


Qué difícil amague
en la ropa de otro
al que nada le atañe

Casi meditabundo
de graffitis ahorrados
la pared blanca tienta como la hoja

Pero por los poros
de noche urbana
anda y desanda hastíos

Con puñales en los ojos
abro la espesura del río verde

El sillón se desploma
bajo la turbia mirada
los vahos desalientan

Como perros
muerden el aire diáfano
los colibríes

Nadie cuenta nada
nadie amaga
derrumbar todo, de una buena vez

Las bicicletas
suman una estampa
al dibujo caprichoso del camino

La boca como catarata
te espera en la sombra del monte
mi boca

Pero cada poro
escalda un ahorro de pasión

No pasaré por ese ojo de aguja
no pasaré sin antes demorarme
en los deslices de tu falda

La grieta en el cielo
es un rastro, una huella
los días mueren de a pedazos.

No intentaré atraerte
a este cadalso de palabras
ellas solas escapan.

Navegar por el río inflamado
con los ojos cerrados
y los brazos abiertos

La tempestad me deja en la orilla
los sueños abren un juego diabólico
ya no estás.

No hay tango que silbar
ni milonga que bailar
el silencio es como la siesta

No hay tango que silbar
no hay eco donde volcarse
de un manotazo borramos la estirpe

Menos mal que los desahogos
terminan con la mañana
con la lentitud de la mañana

Por repetir una imagen
el espejo se quebró
mil realidades fragmentadas

Es cierto que los perros
no se parecen a los colibríes
menos cuando muerden

A orillas de la ruta
los párpados descansan
el disturbio del mundo tal cual es.

Es cierto que no se repiten
los abrazos los besos los amores
Quizá sea cierto.

La pelusa del damasco
se lleva en el tacto
toda la vida

La esfinge
ya no pregunta.

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29.4.07

TRAZAS 12

Como si la ternura
Fuese de los cazadores
El canto explota en los bosques

Las sendas áridas
De la belleza
Se suicidan

Y a destajo abre paso
La voz de un arrabal

El silencio de la noche
Escatima otros cantos

La esperma gloriosa
Del antílope
Desgrana el póster

Arrebatadas por los voraces
Degolladores, ojos
Las rendijas de carne estallan

Y los cuadros que cuelgan
Trepanan el vacío de la sala.

La memoria
Es el milagro de la vida
Y su tumba

Al borde del cementerio
En orden marcial
Las margaritas florecen

De rara apoplejía
Amanecer
De raro contoneo

Tibieza de manos
Y desmayo de panza
Deslices suaves como sendas en la nieve

Hay una mariposa
Que intima a la belleza
El pintor se muere

Y ya no sabremos
Como incorporarnos
A la flema de la poesía.

Al escupitajo inflamado
De la palabra que salta
Que divaga.

Los horizontes
Demuelen la ignominia
De los cazadores

Pero la diatriba
Enloquece
A cada gesto

No hay horror
Más profundo
Que el de la ternura

Entre orilla y campo
Entre suburbio y horizonte
Nos forjamos amor

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21.1.07

TRAZAS 11

La luz que en el espectro se desbordaba
Arco iris

Persisten los luminosos verdes
Y los grises que contrastan
Extrañeza inaudita

Tormenta

Plúmbico color de horizonte
Con su ozónico aroma
Anuncia el inmediato futuro.

En las inmediaciones del baile
La bici al costado del camino
Sombreros y alientos de fiesta

Correr por la tangente
La vergüenza del día que desmaya
Y el amor de otros no alcanza

La velocidad del olvido
Ametralla la persistencia de la memoria

Los ríos cruzan los caminos desbordados
La aridez se desdice
Con cada cielo azul

Las muchachas lucen gotas
Y destellos de miradas
Fragancias y colores de domingo

Me adormecen los lugares comunes
Y disfruto de las risas
Fragmentos de suspiros

Dientes blancos encandilan
El escozor arranca deseos
Abren los capullos

Como maravillosas aves
La carcajada se eleva
La lluvia apresura

Los techos estallan
Las chapas chapotean
Ritmo, sangre y piel.

El peso del recuerdo
Juega con la ojeada
Hay un viento que me aligera.

La espesura de la obviedad
Ha dejado leña de palabras
Lugares comunes, lugares de fuego.

En la noche
Las estrellas espantan
La humedad estimula.

No sé
No se si mirarte o tocarte
Te intuyo en la oscuridad del cuarto.

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12.10.06

TRAZAS 10

Las palabras se han quebrado
y estallan en esquirlas de versos bravos

Nadie encendía esas lámparas
nadie dibujaba el azar en el humo
nadie lloraba en la alborada

Los santos espacios de la pradera
donde un mojón es la sombra
de quien ya no te nombra

El blues de las palabras rotas
o el humor de la encrucijada sin juramento
enhebrar el sentido verso, sin son.

los rostros del agua son
como el retorno de un sueño inocente
las arrugas los arroyos del olvido.

Ante la cima de la imagen
que dormita en la yema de los dedos
en el lóbulo de la oreja del gigante

las araucarias que se mecen
entonando un silbido fúnebre

y en la arena el artista
construye su mejor obra
para que la lluvia la barnice

Los soles se cuadran a la espera
del paisaje de otro mundo
nos encontrará trémulos

A la sombra de las galerías
de la casa en el campo
donde el libro despierta la aventura

Un relincho mece en su esplendor
el ojal de la flor marchita
en su última exhalación lúbrica

Juegos de luces
sombras que no se rinden
espanto que no arde, y se desplaza

Tu herida
acaso tu famélica sonrisa
de diosa regurgitada. El tiempo.

Siento
mil salobres bocas
que acosan el dormir. La piel.

Y las palabras que se rearman
en un final banal
Cartel publicitario. Dolor.

Entiendo la razón de lo irrazonable
imposible escucha del mar.

La arena perpetrada
en un dibujo expuesto. Efímero.

Somnolencia.
La espera y el logro
Otro silencio. Levanto la vista hacia atrás.

En la plaza de pueblo
los niños chillan
y yo te leo. Te extraño.

Quiero y quieres
oír el sonido herrumbrado
de esas palabras. Rotas.

Como la arena. Seca
dispersa en el viento
Hecha lágrima. Molestia.

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27.9.06

TRAZAS 9

No hay humo sobre la llamarada
Ni esteros encendidos
Que idioticen la noche

En las alforjas del sentido
Unas nubes te recuerdan

Antenas, radares, grafismos
La patria es la infancia feroz
La feroz patria es eso

Y en los ojos del último resplandor
Se arremolinan las hartas planicies

Es la nada.

Devolveré la belleza al mundo
Son otras vanas promesas
Que hacen mis dedos indisciplinados.

En el estruendo de la tormenta
La música me olvida

Yacés en la madriguera de la memoria
Como una guitarra enloquecida
Apretando a este pobre deseo

Pero las pestañas
El brusco telón
Al fulgor verde

Pero las entrañas de ese dulzor
Que mana de tu pezón ortodoxo
Devoran mi voluntad de hombre digno

Yacer es bañarse en tu luna
Yacer es hacer alianza con la sangre
Y domeñarla hasta detenerla

Olvidar es un atributo de los dioses
Amar, un castigo
Desear, un abismo

Sí, el infierno tan querido

Una bicicleta rompe la tela
Un escombro de la quietud
Un rayón en la noche

La cometa dibuja el azar
Y el azar tiene nombres
Nombres de espanto o de candor

A cada estallido una flor
Una sombra sin referente
Un color agrio.

La estampa vuelve a dibujarse
Sin nostalgia
Nueva por última vez

La velocidad duerme en mi mano

El cielo no puede desmayarse
No puede reflejar las moradas de la mirada

Y como una bandera
Una visión opaca la realidad
¿qué realidad amor mío?

No he escrito estas palabras
Para tentar a la lluvia
Sino para enloquecer tu piel

Paisaje.
Siempre se trata de paisajes
Anidados, aniñados.

Tú eres nosotros
Nosotros ellos
Ellos no están aquí

Solo espectros

El paisaje es una puesta en escena
Actuada por fantasmas
Tejen una torre (Babel una circunstancia)

Las palabras no se hacen cargo

La muerte
¿la muerte?
El rostro de la muerte, tentado.

Mis pies en otros continentes
Los dedos en otros países
La lengua en otras lenguas

No hay historia
Todo ocurre
Cementerios afianzados en la tinieblas

Armas vivas que se desplazan
Sensaciones

Pasos del ocaso que ya se han ido
Hacia allá
Donde no estoy hoy

¿dónde estarás?
La raya del horizonte es apenas
Una intuición.

El bosque
El espeso bosque de los por qué
El qué de vos.

Vértigo de la atención
Todo ocurre
Es magia, es magia.

Mirame
Mirame si el conjuro lo permite.

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14.8.06

TRAZAS 8

Para Claudia d. b.

La belleza es interminable

La dinastía de los bosques oscurece el nombre
Pero la belleza se doblega a la belleza

Las iracundas hojas de la deriva
Y el lazo ocurrente de los atardeceres
Nos circundan veloces

No hay fiebre que no se embriague
Con salsa de frambuesas sobre camembert

La mesa está servida
La ira es el tapete del espeso sopor
Tus ojos devoran los míos

Y qué habremos conjurado
Al encontrar en el azar estas pobres
Palabras

Trazas de mal estorbo
Trazas de belleza explosiva
Trazas de otras trazas que se entrelazan

Las vías muertas
Las orillas de un camino
El borde de tus labios desastrados

En la voz loca de un sueño
Que cada vez flojea más y más
Como un rock and roll que se aleja

El cuadro tácito de la fragancia
Emanar el oleaje de tu pecho
Que se expande y ofrece hasta demolerme

De tanta belleza estresada muero
De tanta mortandad la imagen
Se difumina

Es esa salsa sonrosada que entra en la sangre
En la mesa servida
Y sobre ella, vos.

La ventana abierta a la brisa
Y a los recuerdos que se desbrozan
En la perla del bordado

El llanto del viento acobarda
Y oculta el ojo de la tormenta
Que traerá la maravilla del escozor

Las sierpes mueren retorcidas ante nuestro amor
¿Y qué palabra es esa?
Qué designa esa traza ignominiosa

Amarillos y ocres sobre verde

Dedos que se entretienen navegando
En el oleaje de tu pecho
De tu cálida suavidad ahondada

La tormenta en ciernes
Las bicicletas veloces espantan

El morado de los caballos
Los que vuelan en la pampa despellejada
Un rumor de locura llega a través del correo

Los aviones caerán ahí nomás
Cerca de nada

El sol pasea su esbeltez de invierno
Y me duermo sobre tu perlado borde

La profundidad de esa belleza evocada
La superficie del abismo
El barro de la esperanza

El deseo es carmesí
El deseo espeso de la topología
De tu belleza

La belleza es interminable.

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26.7.06

TRAZAS 7

Incrustaciones
Luminosas palabras
El haiku mima

Acometen las muecas
De los niños derramados
En otra nueva vieja guerra

Como a pedazos
De emociones
Flashes. Solo cicatrices

Antes de que el cielo
Se escalde
Hambriento de frío.

El ojo no duerme
Mi amor tampoco

Deseo que se doblega
Tus labios sangran

Las barreras de hierro
Acunando estupidez y honor
Más estupidez

Dará trabajo arrancarme
De los ojos
El mundo

Dará dolores
Quitarme la mácula de tu piel

Fatales los combates
¿Quién tiene razón?
¿alguien la tiene?

Los hongos son errores
Que se alzan
Esculpiendo fantasmas de humo.

La fragancia de la piel
Esconde otro perfume
Y quizá un color

Nadie está mirando
Lo que todos miran
Nadie muerde el polvo solo.

Incrustaciones
Caen astillas dolientes
Y nos doblegan

Todo es como
Un roce delicado
Fuego y pavor.

El sol cobija
el haiku destemplado
la nada queda.

No se puede decretar belleza
Sí, odio

No se puede callar
Esta salitre realidad

Hacerla poesía
No siempre
No siempre.

Los dedos del escultor
Se han quebrado.
La noche se cierra oscura.

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30.6.06

TRAZAS 6

No he dicho aún
de la ambivalencia de los abanicos
ni del desprestigio de los vestigios

No he ahondado
en el garabato de las trazas
del ahogado

Ni ejecutado un aria
en el palacio nocturno
del monte quejumbroso

No he escrito
raras melodías gráficas
en honor a tu amor

Ni he jugado
con los sentidos más sentidos
del palpitante corazón

Ni apuestas he jugado
aún sabiéndome ganador

No estaré más que un segundo
en tus retinas

No sabré dónde te has ido
ni si ha sido
por dolor

No tendré esperanzas
me lo prometo hoy
solo certezas de mañanas

No he dicho aún
la última palabra en tecnología
ni en magia ni en rumor

No hay fuego que queme
este fulgor endeble
no hay luz más precisa

No espantaré al pájaro
que canta con su color
en la rama inexistente

No dibujaré
palabras que no estallen
hasta encandilar el sol

No rimaré
no creo que me anime
no lo haré

No buscaré por este medio
que me encuentres
despabilado

No sabré lo que es el sabor
de tus labios mordidos

No libraré batallas
planteadas de antemano
no dejaré de mirar las estrellas

No imaginaré colores neutros
ni he de creer que el mundo
se acaba. Todos los días florece

No he dicho que los vahos
enturbian la belleza
¡nunca lo diré!

No habrá ponzoña
que arrugue
esa melodía iracunda

Ni clamor que me haga claudicar
de los rostros que amaré.
La divinidad me ahoga, la de ellas.

Por las mañanas me levantaré
luego de haber dicho No
tantas veces.

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21.5.06

TRAZAS 5

En la orilla
enreda el viento
tus pies y la arena

los ojos que miran el río
devuelven un ocre
mirar

Y en estampas nuevas
los carteles
nos denuncian

buscamos humo en el humo
y hallamos hollín

buscamos oro en el oro
y horadamos el lodazal

entra una penumbra en la luz
es ciega la mancha
como solar la noche

las araucarias
juegan las figuras de las sombras
de los hacheros

en el bosque se escucha gritar
en la playa el agua aturde
todo seguirá igual

tus pasos son los míos
por donde vayamos
por donde naveguemos

Ríos que ese enredan
despreocupadamente
tiñendo el agua y el corazón

el barro nos llega a la cintura
el calor nos llaga la piel
¡abrázate amor mío!

los ojos que miran el río
no son los míos
no serán los tuyos

Con lúbrica orfandad
el gato se pasea por los tejados
y su sombra nos alcanza

El alambique tiembla
y los vahos de la locura
alzan la copa

los ojos que miran el río
están lejos
en otro cuadro

la mesa se deshoja
el vino embriaga el día
las migas caen sobre los picos de los pájaros

la siesta nos amenaza
deslumbrados
y te abrazo

el ventilador dibuja
escenas de viejas películas
las sábanas molestan.

En la playa el agua aturde.

aturde
.

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5.4.06

TRAZAS 4

Es espesa la sangre
la tinta
con que se pinta la cara.

los ríos braman
empujados por el viento
y los puentes los seducen.

Rara vez besas a otra mujer
rara vez la amas
rara vez la desnudas.

En el baño público
escribes un son

la metralla
es un graffiti en el cuerpo
belleza de los orificios

Manso como esta caricia
de pura grafía
tocarte de verdad...

Las tempestades te acercarán
empujada por el viento
en el baño público

Y púbico desdén, acuna
belleza de los orificios
es espesa la mirada.

Navegamos inciertamente
y a veces
vivimos de placer.

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13.3.06

TRAZAS 3

Trazas
Tercera entrega de Trazas
III
Ya no tengo esperanzas
de que la herida que perpetré
te traiga de vuelta.
Leer Completo

Besos, esos besos
como presos de otros besos
ardientes, de miel, entre dientes

hay un estampido
que suele ser música
un chasquido

A esta altura de la noche
el día es un desaire
las estrellas, ahogadas.

el disparo de mil revólveres
la entrepierna doliente
un sesgo, una mirada

ya no tengo huellas
en las uñas que respiro

te quiero en la sobremesa
devuelta a la copa
hecha fruta

un blues se duerme lento
y en la calle
las luces se han apagado

el río
desprende un aliento
de abismo nocturno

ya no tengo retorno
las migas que dejaste
se la llevaron los pájaros

estábamos borrachos
sin embargo
seguíamos mirándonos

No hay tratados sobre el amor
siempre están
escribiéndose.

el párpado es más rápido
que la palabra poética.

¿Será así, Amor?

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1.3.06

TRAZAS 2

Trazas
Segunda entrega de Trazas
II
Que la espalda se doble
no expresa
este ardiente deseo de ahogarme en vos
Leer Completo

las llamas de los gif
son reales llamas de bits

pero los ojos anuncian
que estás allí
detrás del camisón tenue

los cuadros vacíos
los marcos
nunca lo están

amas esta madriguera
que mi boca imita

y en el ocaso
nos olvidábamos
uno de otro

repito una muletilla
muletilla

el sarcófago de los años
hay que romperlo
del modo que sea

la moda nos desnuda
si nos abandonamos

la religión está mordida en la noche
y Candela
la incendia de velas

de filigrana está colmada
la historia
la mía, y la tuya, y la de otros

por la mañana
el sol hace de mí
otro

otro que te ama
que te come
que te sueña

otro que ensilla el caballo
y se va tranquilo
quebrando la escarcha

la moda nos dibuja
y ya me harté del hastío
de la imagen señorona

camino lento
buscando en el horizonte
tus ojos.

todo lo demás
¡qué importa!

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5.1.06

SERÁN TRAZAS

Año nuevo, proyectos nuevos. Lugar común.
Lo sé, pero no importa; a algunos de los proyectos que se van tejiendo en este blog, y que continuaré hasta que sea necesario abrirlos en blogs separados, hoy agrego –estamos de inauguración!– aquel que he llamado Trazas, y que iré mezclando, tal como vengo haciendo con los otros, entre uno y otro post.
Trazas no tiene nada de ambicioso, corteja a la poesía con un proceso creativo simple pero un tanto diferente al resto de mi escritura poética. Hay un ejercicio forzado de saltos de una imagen a otra, a veces ahondando la distancia entre ellas, otras veces abandonándome a su cercanía. La idea es sustraerse, encandilarse y provocar la frustración inmediatamente. La secuencia entre una traza y otra –por ahora– carece de valor.
Los dejo con la primera. Como siempre, ustedes son los dueños de las opiniones.

TRAZAS (1)

Arde la ciudadela de libros
ante los dedos nerviosos que
recorren los lomos

arcadas de llanto envuelve
esta alegría

miserias de dudas y ocasos
tarde a tarde
mordisco a mordisco

como en el ropero
del viejo del barrio
atestado de mariposas

nadie sabe donde vivo
nadie sabe donde moriré

en París o en un remoto pueblo
en la luna o duro al sol
doblegado de irrupciones

ante la desdicha
pueblo de piel mis sueños
y me ahogo en la vigilia

mirar la llama incandescente
aquietar esta barbarie
que emerge en la escarcha

precavido del dolor
hiere este andar por la vida
oliendo pastos secos

el humo que avanza sobre la solidez
fragmentos ilusos de un horizonte
el campo ha estallado

otra voz
otra imagen
otro mundo

cancelar tu belleza
la meto
en un bolsillo y silbo un tango

no vuelvas desde el pasado
el horizonte depara esperanzas
aún en su letargo.

hoy no es el día
hoy no es la tarde
la noche nos encontrará

y por las callejas
de una ciudad puerca
la muerte se olvida de mí.

no vuelvas desde el pasado
las ventanas están clausuradas
arde el marco de la estampa

hoy me he vuelto sobre mí
corriendo espejos
desempolvando palabras

y qué sueño no he dormido
en la vigilia
despierto corazones jocosos

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