La más variada fauna, entre pensamiento, imagen, poesía y erotismo: ¡todo!, en definitiva.

18.9.11

ESE HÁBITO DE MIERDA DE QUEMAR HOJAS

El humo quema
Quema la garganta
La garganta más honda
La que gime cuando se quema
El año se quemó
Bostezó un pájaro negro
Y un gato que se cruzó
Mutilaciones de la razón
Envainadas en supercherías
Dibujan la comezón
Del terror (terrores) en la toldería
Porque así la ciudad se viste
De lonas y cueros históricos
Mientras una vidala
Olvida su origen
Y el humo se pierde
Como el sentido
El sol quema
Quema la frente alta de los varones
La frente que ofrenda
Dignidad al cielo y a la inteligencia
Pero no al sentimiento
No a los auténticos dones
Que expresan el resentimiento
De la rima en vagones
Que arremete la resistencia
Todos estamos sentados a la sombra
De una grafía olvidada
Histéricos por el sinfín
De la hueca huella en el tiempo
Los amigos escribirán de tanto en tanto
Y sus cartas serán quemadas
Como bodrios de papel sin aliento
Ignorantes de su ego incendiado
Olvido es la gloria que amamanto
Olvido y ridiculez
Sin que se vuelvan los ojos
Hacia el humo del que hablamos
Hacia ese gris destino del rojo
Que en cenizas se cubre al fin
FIN

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2 Comments:

Blogger anais said...

Interesante
Se lee con ropa de cadaver exquisito...

Te dejo un hermoso deseo que, alguna vez, dijo mi amigo Ariel Prat:

IR TRAS EL HUMO DE LAS COSAS
y que la CURIOSIDAD
y el AZAR
NO TE ABANDONEN

3:33 a. m.

 
Anonymous Ventrílocuo said...

Anais:
interesante ejercicio de lectura: ponerse la ropa de.
En este caso, no de cadaver exquisito pero sí de cierto automatismo y juego. Por eso no me animé a dejarlo con la única etiqueta (qué tema el de las etiquetas ¿no?) de poesía.
Y gracias, realmente muchas gracias por el deseo, si se cumplen me garantizan la felicidad de la belleza y la poesía.
Un beso

6:22 p. m.

 

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