La más variada fauna, entre pensamiento, imagen, poesía y erotismo: ¡todo!, en definitiva.

18.1.08

Soy Multitud

Me pierdo de vista en el gentío que soy.
(6/1/2008- La Cumbrecita)

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25.11.07

Ay en Uruguay

"Tras la decisión de ayer de cerrar el puente artigas, que une Colón con Paysandú, el gobierno uruguayo repitió la medida este mediodía en el paso que une Concordia con Salto Grande, el único de los tres accesos terrestres que permanecía abierto. Así, frustró la iniciativa de los asambleístas de Gualeguaychú, que intentaban cruzar al vecino país para pasar el día en el balneario Las Cañas de Fray Bentos, cercano a Botnia."
Me pregunto: la farándula, tan plegada a causas populares, adhesión sospechosamente demagógica, esta cruzada ¿no la juegan?. En lugar de veranear y exhibirse en Punta, este año, ¿no cambiarán la sal del mar y la pasarela de arena por el aroma pegajoso del río Uruguay? De políticos y grandes empresarios, ni hablar... ¿o sí?

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13.5.07

Ayer, en el colectivo



Verónica comentaba un párrafo que leyó viajando en el colectivo. Hoy, después de muchos años volví a utilizar un colectivo urbano. Unas cuantas cosas han cambiado. Me senté en el asiento que da al pasillo, y, como Verónica, abrí un libro, mientras el micro comenzaba a llenarse de pasajeros que se amontonaban parados. No hubo un pasaje del libro que mereciera una reflexión digna de este blog, pero en algún momento mi lectura se vio turbada. Hacía frío, aún así, la piel tibia rozó mi oreja en uno de los tantos empujones que se producían con cada frenada. Inmediatamente me embriagó el perfume de esa piel. Casi a la altura de mi boca, una prenda demasiado corta exponía el abdomen plano, delicadamente curvo y sedoso de una muchacha de no más de veinte años. El destello de la joya en su ombligo, y el declive luminoso hacia un jeans con el botón superior deliberadamente abierto, oscureció cualquier idea racional. Pensé en Verónica, cuyo texto le hizo evocar a Kafka, a la puerilidad y a la grandeza de la literatura como una manera de demorar o poner en suspenso a la muerte, y me pregunté, y me seguí preguntando aún cuando ya me había bajado del colectivo, si el deseo, el terrible deseo, no sería, también, una manera de conjurar a la muerte.

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11.2.07

En boca cerrada, no entran moscas






Volví a degustar, luego de muchos años, ‘Angel Heart’, la película de Alan Parker. Lamentablemente, la adaptación española del título la traiciona porque adelanta, en alguna medida, el golpe de efecto final.





Si el director hubiese leído la ‘Tesis sobre el cuento’, de Ricardo Piglia, y se hubiese propuesto aplicarla a la trama de un filme, no podría haber obtenido mejor resultado. La película cuenta dos historias; la historia uno, el relato visible, esconde otro, secreto, cifrado. Historia que aparece al final y en un revés obliga a apretar el play, y volver a verla. Porque uno, que estaba viendo un policial, termina preguntándose, inevitablemente, si vio la película correcta.
Narrar dos historias implica considerar dos sistemas causales diferentes, diría Piglia, y aquellos elementos secundarios en una, son esenciales en la otra.
Quien ya vio la película, pudo comprobarlo, quien no, por favor, no siga leyendo y asegúrese de conseguir una copia en su club de cine amigo, vale la pena.

Hay un elemento en particular que llamó mi atención desde la primera vez que la vi: la proliferación de imágenes de ventiladores. Es sabido que es un objeto caro a muchos directores (recuerdo una escena en una película de Antonioni filmada desde arriba de un parsimonioso ventilador de techo). Pero esa insistencia en la legión ¿es un mero recurso estético en ‘Angel Heart’? Tecnología doméstica mediante ¿cuántas apariciones del simbólico círculo podremos contar? ¿6; 66 ó 666 fotogramas como sumatoria de la infernal multiplicación?
Durante la Edad Media el diablo, Satanás, el demonio (o su plural), es concebido como de carácter inmaterial; espíritu, esencia pura, y como tal puede adaptarse a multitud de formas, las cuales dependerán de la finalidad que persiga. Se manifestará físicamente de muchas maneras, para librar su batalla contra dios, arrastrando cuanta almita pueda para su molino. Las apariciones más comunes varían entre figuras humanas y animales, pero puede adoptar cualquier otra. Tres son los tópicos fundamentales de su accionar; la corrupción del alma; la posesión violenta y el pacto satánico. Así, simular una figura humana, preferentemente femenina, para socavar el alma por medio del engaño o la tentación para que cayera en numerosos pecados (principalmente la lujuria), era común. Los muchos testimonios acerca de ‘súcubos’ lo corroboran.
El universo entero estaba imbuido de la presencia de Belcebú (cuya acepción se remonta miles de años atrás, hasta el hebreo Ba´al zebub, el dios mosca, el señor de las moscas). Uno de los gestos que nos llegan hoy, bajo la norma de un modo adecuado de comportamiento social —el taparse la boca, o hacer la señal de la cruz, al momento de bostezar— tiene un claro origen es esta época: el demonio podía transformarse en viento, entrar por los orificios del cuerpo y consumar la posesión. Parker cifra, de ese modo, la presencia del demonio. Ya no se trata solo de las palas de un ventilador que lo denuncia, le basta con un leve movimiento de cortinas para decirlo.
En la otra historia, los tres tópicos se cumplen: hay posesión a través del ritual donde Epiphany (¿otro código? Epifanía significa también manifestación) copula con los dioses y de cuyo trance nace un hijo sin padre; hay engaño cuando Harry, arrebatado por la lujuria, tiene sexo con su propia hija; y hay un pacto demoníaco, que Johnny Favorite pretende incumplir, que es el eje de esta trama secreta. Pacto que no puede consumarse mientras Harry no recuerde quien es realmente.

‘Angel Heart’ es el relato de un viaje iniciativo donde conocer ‘la verdad’ para el personaje, implicará su segura condenación.
Quizá lo que termine decepcionando de la película es la persistencia del concepto cristiano de que el conocimiento está relacionado con el mal. Este Louis Cyphre; ‘Lucifer’ (que, curiosamente, significa ‘portador de luz’), no se asemeja en nada al Prometeo griego, que fue castigado por robar el fuego a los dioses y entregarlo a los hombres para el desarrollo de su ciencia.

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11.12.06

¡¿Cómo?! al final fue por el vil metal...

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6.12.06

Alegría por la muerte de Pinochet

'Si se muere, será la alegría de muchos ¡se hizo justicia finalmente!'.
Un absurdo. No me alegrará la muerte de Pinochet porque no hay justicia para un tipo que después de haber hecho lo que hizo, se muere tranquilamente, a los 91 años, de un infarto, o de muerte natural. Ya no hay justicia posible. Es una mala lección.
Pensemos para adentro cuántos Pinochet tenemos; es la cuenta de nuestros fracasos.

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24.8.06

Alcohol y Mujeres

Decimos que hay miradas que 'embriagan', y tenemos la certeza de esa sociedad implícita entre alcohol y mujeres, pero ¿de dónde viene esta relación?
De La palabra del día, copio:

"Autores castellanos del siglo XIII describían el alcohol como «un polvillo
finísimo de antimonio empleado por las mujeres para ennegrecerse los ojos» y
explicaban que el término provenía del árabe vulgar 'al kohól' o 'al khul' en
árabe clásico, que significaba antimonio.
El antimonio era largamente
triturado para lograr aquel polvillo pero, por los años del Descubrimiento, la
palabra ya era usada para referirse también a «cualquier esencia obtenida por
trituración, sublimación o destilación».
Fue Paracelso el primero en llamar alcohol al «espíritu del vino» ese
sutilísimo vapor exhalado por algunas bebidas, que llena de alegría y exalta el
espírtu de quien las bebe, como se sabe desde los tiempos bíblicos. De ahí el
calificativo espiritoso o espirituoso, aplicado a las bebidas
alcohólicas."


Más claro, echale soda...

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3.8.06

VENTRÍLOCUO, Historia de un rechazo reciente

A Falta de contenidos, una historia virtual, fresquita, con vicios (sí, vicios) de realidad

Prólogo:
Lo relato en cuatro breves, muy breves, capítulos y un epílogo. Es el rechazo de este blog por parte de un emprendimiento de Indiesign; concretamente su nueva propuesta: BUZZEAR.
Es una apelación a ustedes amigos, visitantes y entendidos sobre la blogósfera: necesito imperiosamente otro punto de vista, que me aporte mayor claridad.


Capítulo 1

Este muñequito lee en otro blog, la existencia de una nueva propuesta en la blogósfera: Buzzear.
Ignorante de muchos términos técnicos, la propuesta parecía interesante, además, entre los blogs que ya figuraban inscriptos, aparecía Nación Apache, que merece mi respeto, por lo que sugerí la inclusión de Ventrílocuo, para no ser menos.
Por respuesta tuve el clásico cartelito en el que se me informa que la sugerencia ha sido puesta a consideración de los directores o dueños o gerentes y que espere… (algo así; ustedes saben). Esperé. Esperé un tiempo prudencial.

Luego pregunté:

8/1/06, Jorge Alberdi <jorgealberdi@hotmail.com> wrote:

Jorge Alberdi wrote:
He sugerido la inclusión del blog, pero no lo he visto ¿existen impedimentos? Me gustaría conocerlos.
Gracias.

Capítulo 2

Respuesta a mi pretencioso e-mail:

De: Indiesign info@indiesign.com.ar
Enviado el: Miércoles, 02 de Agosto de 2006 12:40:21 a.m.
Asunto: Re: Contacto desde Indiesign.com.ar

Jorge:
De momento, como indican los términos y condiciones, sólo aceptamos blogs que se ajusten a alguno de los canales disponibles. De momento no aceptamos blogs meramente personales o con temáticas diferentes. Tu blog podría entrar en una categoría de "ficción", que tal vez implementemos en un futuro. Los términos figuran enlazados al completar el formulario. Este es el enlace: http://buzzear.com.ar/terminos Disculpa las molestias y gracias por escribir.

Capítulo 3

Muy en caliente, mi respuesta:

8/2/06, Jorge Alberdi <jorgealberdi@hotmail.com> wrote:

Leandro:
Lamento tan flaca respuesta; hubiese preferido 'no es de mi simpatía' con lo cual, en mi modesta opinión, estaríamos hablando de un criterio mucho más concreto y verosímil de selección que los 'Términos y Condiciones'. Por supuesto que, como son los dueños, se reservan el derecho de admisión, como en cualquier boliche de onda, y El Ventrílocuo no viste corbata y encima anda en zapatillas.

Muchos de los blogs hoy incluidos en Buzzear, por ej. http://passamonte.blogspot.com/, desmienten los argumentos por los cuales este blog ha sido descalificado (todos los blogs, o son 'personales o son colectivos', si excluimos los de los medios y a los corporativos): este cumple el requisito de ser argentino, estar escrito en argentino -no solo en castellano-, estar estructurado fuertemente en una actividad literaria, con contenidos propios -hay 5 proyectos avanzados de narrativa y poesía-; no es pornográfico, aunque en algunas imágenes y en los textos se concrete un acercamiento al erotismo; no se limita a reproducir contenidos de otros blogs, aunque suelen existir links a páginas webs o a otros blogs, relacionados, etc., etc. Quitarle los aspectos personales a un blog sería, en alguna medida, ir en contra de este medio: que no es un periódico; que no es un libro; que no es una enciclopedia; que no es tantas cosas y sí es muchas otras, tantas que se escapa a cualquier clasificación. Sí, quizá, una de sus características innegables es la diversidad.

También podríamos reflexionar acerca del concepto de 'Ficción', 'categoría que tal vez se implemente en un futuro', y donde este humilde espacio tendría alguna chance. ¿Cómo deslindaríamos luego 'Literatura' de 'Ficción'? No solo en la primaria, en toda mi carrera universitaria cuando hablábamos de Literatura, hablábamos de ficción, entre otras cosas.

Y podríamos seguir; quizá con el criterio que utilizaron para incluir Literatura dentro de ¡Ocio!, y excluirla de Cultura. Y por supuesto, la pregunta de rigor: Poesía ¿lo consideran Literatura? ¿Es una mera expresión del ocio comparable a las tapas de Playboy (uno de vuestros blog incluidos trata de la última tapa de la revista, y toma contenidos de allí)? ¿Es una expresión genuina de la cultura de un país; de una región? ¿O directamente no existe consideración?

Leandro:
te pediría una reflexión, tanto de la exclusión, como de los términos con que ustedes hacen la propuesta a la comunidad de blogs, por respeto a sus autores, que en definitiva van a alimentar el proyecto, cuyo cuerpo es, sin más, una selección y evaluación de los contenidos de estos, una paradoja, si se quiere, porque es uno de los términos de exclusión: 'Sitios que se limitan a referenciar brevemente contenido de otros sitios'
Saludos

Jorge Alberdi
Capítulo 4

Nueva respuesta de mi amigo Leandro:
De: Indiesign
Enviado el: Miércoles, 02 de Agosto de 2006 04:42:23 p.m.
Para: "Jorge Alberdi"
Asunto: Re: Contacto desde Indiesign.com.ar

Jorge:
Lamento que mi respuesta te haya parecido flaca. No tengo mucho tiempo de sentarme a redactar los mails como quizá me gustaría, pero evidentemente prefiero hacerlo de forma simple a nada. La cosa me parece simple: El sitio es un experimento, y hacemos lo posible por que funcione. Abarcar TODO tipo de blog sería un despropósito y no llegaríamos a nada, por lo que para empezar seleccionamos algunos canales, y pensamos ir viendo como evoluciona. Es evidente que todo blog tiene algo personal, simplemente me refería a blogs en los que lo personal es el tema. Tal vez me haya equivocado en clasificar tu blog de esa forma, es la impresión que me dió en el momento que lo abrí. Y en cuanto a la ficción, como verás, la idea de los canales es más bien la de la realidad, las noticias, las opiniones y la novedad. Los cuentos, poesías o cualquier otro tipo de literatura entran en una categoría aparte. Simplemente porque son diferentes y porque no tienen nada que ver con otro tipo de contenidos. Pensalo así: Si alguien se suscribe al canal de cultura, esperando leer sobre distintos aspectos sobre sociedad, educación, ciencia, o lo que sea, definitivamente una poesía en el medio no encajaría. En cuanto a la reflexión que pedís, es simple, e insisto: Dado el tipo de proyecto que encaramos (con sus cosas buenas y sus cosas malas) es imposible incluir todo tipo de blog porque si. Por supuesto no pretendemos faltar el respeto a nadie ni quitar valor a los contenidos de nadie. Es simple: Esto es un experimento, con una idea concreta, e irá creciendo de a poco (o no), pero trataremos de mantenerlo organizado, para que no pierda su valor. Evidentemente Buzzear no es un "directorio de blogs", donde se agrega cualquier sitio y ahi quedan archivados, nuestra idea es otra, algo más dinámico, más relacionado con los contenidos. Tal vez ni siquiera sea una buena idea, pero de momento, es lo que hay.
Saludos!


Epílogo:

No sé. Sigo pensando que la respuesta está llena de contradicciones, de muchas simplezas y confusiones y, como corolario, las reglas de juego de Buzzear no tienen la claridad que les exigen a los blogs en otro de sus ‘Términos y Condiciones’ (Que sus contenidos estén escritos de forma clara y en castellano). Por otro lado, la rigidez de algunos criterios y conceptos que subyacen me hacen pensar que se están perdiendo lo que el presente tiene de ya de futuro.

Me cabe el interrogante de que, ante mi imposibilidad de aceptar un NO, no esté siendo todo lo objetivo que deba, y prejuzgue un emprendimiento loable.
Ahora comprenderán por qué lo expongo, y la necesidad que tengo de las opiniones de ustedes al respecto, que pueden dejarlas como comentarios, o, si prefieren, en mi correo personal.
Gracias.

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30.7.06

Ternuras

No acostumbro a referenciar, a obligar lecturas, pero, ante la duda de la dispersión del sentido, o conteniendo la interpretación de la última traza, no dejen de lado este post en Santos y Demonios: el dolor ¿es gratuito?

"...
Las barreras de hierro
Acunando estupidez y honor
Más estupidez

Dará trabajo arrancarme
De los ojos
El mundo

Dará dolores
Quitarme la mácula de tu piel

Fatales los combates
¿Quién tiene razón?
¿alguien la tiene?

Los hongos son errores
Que se alzan
Esculpiendo fantasmas de humo."

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27.6.06

QUIÉN

No mirarás el reflejo porque la contemplación estallará en miríadas. No volverás sobre los pasos porque la espina se hundirá aún más. No dejarás que el gesto se escape: el poema se burlará.’

¿A quién pertenece la cita? ¿Quién propone un autor, aunque imaginario? ¿Quién arriesga?

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6.6.06

BORGES Y YO

La idea del post anterior era compartir la voz de Jorge Luís Borges, asumiendo que todos conocían el texto, pero pocos la voz de quien lo escribió. No contaba con las complicaciones técnicas.

Volver a escucharlo me estremeció, porque rápidamente volví a esa sala colmada de gente de todas las edades, en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, en Rosario, donde, a duras penas, pude acercarme a ese hombre que, refugiado -quizá- en un humor irónico, respondía a todas las preguntas.

Esa fue la última vez que lo vi.

Cuando murió Perón, mi padre -una persona a la que yo tenía por dura, tal vez insensible- dejó caer una lágrima en silencio. Estábamos solos en el auto y volvíamos de viaje, yo era apenas un poco más que un chico. Lloviznaba. Nunca olvidé ese hecho; estoy seguro de que nunca lo comprendí. Cuando murió Borges, no pude evitar algunas lágrimas. Por aquellos que sentimos admiración, también cabe la compasión.

Para el que no conoce el texto, aquí lo transcribo.

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, .pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.

(El hacedor. Buenos Aires: Emecé, 1960)

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28.5.06

ALBERDI y YO

A veces me despierto en la noche e intento abrir la caja que me contiene. Se apodera de mí una angustia singular; como si los dos hemisferios cobraran autonomía: uno desespera porque asocia la experiencia a algún relato terrorífico en el que el personaje se despierta en un ataúd, a tres metros bajo tierra, y el otro le dice, tranquilizate, es apenas la maleta en la que duermo.
Esa dualidad es perniciosa, ustedes comienzan a notarlo en los comentarios de los post. Los límites entre el que habla y el que hace hablar; entre Alberdi y el Muñeco (o viceversa); entre el que escribe y es escrito, comienzan a desdibujarse, y lo terrible es que, quizá, supe –supimos- desde siempre el riesgo.
Recorriendo hoy, en un no muy disimulado intento de fuga, mi audioteca, como por arte de un doblez ineludible, tropecé con el libro oral de Borges Si tienen paciencia, escuchen lo que les propongo, en la boca del propio, magnífico, autor. Vale la pena.


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8.3.06

LA IMAGEN ES TODO

(o, ser de la mirada)

Quizá. Quizá en algún recodo, en alguna vuelta de la vida o de la esquina misma que es como la vida en miniatura un final o una pregunta una duda o una decisión, en una voluta de humo que se pierde en el fondo del bar, de esa misma esquina esquemática, esbozo o icono inefable de la pretensión de ampliar el sentido reduciéndolo a una imagen, en un abrir y cerrar de ojos, claudicando a la filosofía barata de todo es lo mismo el principio es el fin y viceversa, como si para muestra bastase un botón y una estrella no alcanzase para definir un cielo, quizá ahí uno se da vueltas como un guante y mira de soslayo con la inquietud de haber sido escuchado, de haber sido visto u oído. Y el temor resultante es la miserable estopa que también limpia el aceite con el que nos embadurnamos para brillar hasta en la oscuridad. Porque es complejamente así de sencillo: miradas, gestos, palabras, poses para ir armando nuestra propia efigie aún en el simulacro de nosotros mismos, en la ficción y en la fricción de lo que pretendemos. Con un adiestramiento escandaloso y visible tejemos la carcel, la red de lo que somos: inmutables. La imagen no es nada mientras sea todo. Paso a paso pasaron los negros uniformes de la inconformidad que como exasperante estandarte de rebeldía evocaban un ejército mortal: fuimos noche, sangre, metal lustroso, espinas de acero, colgajos de cadenas, fuimos una generación floreada y una oscura, una blanca y otra sangrienta mientras deshacernos nos ponía de frente a nuestra rigidez.

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Y ahora, cuando estamos tan pero tan lejos de todo, más allá, incluso, de la moda o de la moda de la antimoda, en la antípoda de la pluralidad ignominiosa, en esa efervescente singularidad que nos hemos ido dibujando con todos los medios y miedos a nuestro alcance, nos convertimos en la severa escultura de la libertad. Si somos los serios vanguardistas, o los ensimismados popes de la certeza, o los grandilocuentes amigos de los amigos del análisis por sobre la carcajada resquebrajadora de corsés; los tecno gurúes a medio camino entre el postulado universitario o el canon salvaje del ‘yo me hice a mi mismo y usted, mediocre?’. Si somos algo cercano a lo que hemos diseñado; empobrecimiento expresivo en aras de inexistente profundidad filosófica; chico posmo dedicado a la brevedad; anacoreta virtual o declamador de ansiedades literario anárquicas; lobo o loba nocturna; devoradores de estéticos amores esporádicos; devanadores de frases con pretensiones de out siders; pugilistas de oficio contra la voz oficial de lo que sea; monjes taciturnos con una cultivada pátina de seriedad garantía de saberes supremos; rebeldes con causa certificada o repugnantes adolescentes eternos colgados del chiste y del comentario insulso. Si somos eso que tanto hemos trabajado y ajado de nuestro ¿ser? cómo tirarlo por la borda en un segundo? Así, la imagen es todo; todo lo pobre que somos, y ya no hay desafío.
Si soy ese que soy, cómo atreverme a mostrar el intersticio, la grieta en el cemento?
Si soy el que los demás devuelven en la mirada o en la adoración, cómo defraudarlos, cómo arrebatarles la tierra firme de lo que se atrevieron a creer?
Si ya nadie espera de mí otra cosa que lo que siempre he tratado de ser y efectivamente he sido, cómo hacer para contener ahora estas ganas imperiosas de ser otro aunque sea por un segundo?
Si ya nada en ese quizá del recodo me vuelva por el camino de sudorosa construcción, si cada gesto debería ahora ser repetido para confirmarlo, y si el solo desliz de una arritmia, de un gesto en falso, de un beso robado definitivamente en el peor momento y a la persona menos indicada, el solo descuido del paso ensayado o el abandono al resquebrajamiento, la carcajada en medio del velorio, la autoburla en la cátedra, el grito en el silencio solemne del decreto, el sabotaje escandaloso a la gramática o al fluir del discurso, como ahora.
He sido el que he querido en este alzamiento, en este darle voz a lo inanimado, a esta ficción payasa de alguien (¿) que detrás, gime, o detrás escribe, o piensa, o se permite la estupidez cíclica o temporaria, y he sido el que han querido los que de a poco te van colgando las escamas, las estampitas, y se van. O se quedan para delinearte una boca, tallarte un ojo o recortarte un corazón y si es posible anexarte un pensamiento, o la falta del mismo.
¿Quejarse? de nada sirve desmerecer el juego al que uno se presta desde que ensaya su primer puchero para obtener la gracia o el alimento, pero algunos ahogos, algunos ofuscones, alguna falta de aire nos dice que el hormigón armado se está endureciendo a nuestro alrededor.
La dureza es percibida en definitiva como una conquista
La dureza es un elogio y el elogio a lo que somos, intelectuales, poetas, sensuales, locos, hoscos o genios, asesinos o autistas es la dureza que nos inmortaliza.
El elogio es la gula de la adulación y el complemento de la vanidad. Y somos vanos porque, inefablemente, hayamos elegido ser lo que hayamos elegido, siempre seremos vanos, si no alcanzamos a deshacernos, a con-fundirnos.

¿Cómo desafiarse cuando aún a medio camino de lo que pergeñamos nos reporta comodidad el molde?

No he encontrado una fórmula, pero trato de contradecirme, de jugar, gesticular frente al espejo y pararme a oler la incómoda fragancia de mis propios pedos hasta que el asco me haga huir en otra dirección.

Podemos hacer todas esas cosas, y más, para desarticular al muñeco maldito que hemos creado, pero ¿quién puede intuir aquello para lo cual ayudamos a diseñar las gafas con las que ahora nos filtran?

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22.1.06

LA IMAGEN NO ES NADA


Arritmias
De par en par parto la tiniebla de este estío como si fueran hojas de hojalata cuyo destellar se traduce en un código de luces donde el mensaje precede al hastío.

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Hastío quizá de envolverte en esas sedas virtuales de tenues pasteles que sugieren una delicada perfección de las formas. A trazos tras la cámara que el ojo arrebata y remata en un punto oscuro de la nada. Mientras el olvido ya no es cosa del pasado ni del presente. Qué digo! la herrumbre de las cosas descubiertas del film niegan su maquillada muerte precisa. Donde el dolor es vano, y la ansiedad ya se ha quebrado por la angustia de estar siempre unos milímetros más allá de mis sentidos atrapados en un estallido de chispas. El fuego frío de la oferta confraterniza con las mariposas de lo efímero. Allí reducido a la fugacidad, a la tenacidad del pulido eterno, medio muerto de hambre la infinita estructura del deseo se muerde la cola. Y en esa nueva ola tan vieja como el mundo pero maquillada de célebres diseños se retuerce el conglomerado de aspiraciones lineales. Tan cerca del fin y tan cerca del principio, marquillas como naves oscuras que zarpan en medio de la tormenta buscando un puerto inexistente, una espuma como burbujas picantes que en arco iris se inflaman para callar luego, cuando todo está perdido, en ese regocijo de saberse un eco imperdurable, una esperma de la especie preciada aún sin mácula o sin el consabido rótulo. Ser único o única en la parodia de la reproducción serial y cíclica, con un dejo de fragancia satinada.
Los muelles de mi locura han sido hundidos en la espesura de la imagen, y sin saberlo la intuición ha cargado el arma para que el diablo la dispare inútilmente. No podremos esta noche beber el agua de la vida eterna porque la vida nos llama a otro rincón, un pesebre y un arca de aquellos que no subieron la primera vez. Sin embargo preferimos la sangre a la alhaja rubicunda de las entrañas que bochornosamente nos gruñe la especie y como un fetiche vestido de sombras y luz esclarecidas por la luna que abre el bosque en medio del incendio del ocaso el recorte de una silueta nos asusta.
Qué deberemos sorber, qué deberemos tragar para que esta batalla decline su furia edulcorada y ahíta de amores triturados. Como cachorros ciegos nos abalanzamos contra los cristales de las pantallas, nos difuminamos en los spots opacos de los castings y como donantes de cabezas esmeriladas arrebatamos nuestros sueños para darle lugar al sueño de los estúpidos que bellamente nos blasfeman en nuestro rostro, en el rostro de nuestros hijos que bajo las miles de sierpes se doblegan a la velocidad. La tan rampante velocidad. Interpretaciones. Una bolsa de sentidos el viento nos quema como miles de afiladas hojas de acero que surcan el punto oscuro para fraccionarnos mejor, para ofrecernos con nuestras endebles convicciones de que afuera se está, adentro se es.
Y alegremente nos traicionamos.

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